“Más de 530.000 personas con movilidad reducida montaron en nuestros vehículos durante el año pasado”, Txema Alonso de Bidaideak

Un 29% de la flota de minibuses de la organización vizcaína ha salido de la fábrica de Integralia.

“Erradicar los elementos que generan las minusvalías e impiden la participación social igualitaria de las personas con disminución”, ese es el objetivo de BIDAIDEAK. Al frente de la asociación, Txema Alonso (Madrid, 1960) coordina las distintas áreas de actuación, entre las que destaca un área de transporte adaptado, ATERIK-ATE.

En 1989 ponéis en marcha un proyecto con el fin de que las personas con discapacidad dejasen de estar excluidas mediante propuestas colaborativas avanzadas. ¿Cómo empezó?

En las primeras reuniones fundacionales de Bidaideak debatíamos hasta las tantas con el propósito de cambiar el mundo, todos los implicados aspirábamos a tener un proyecto con ese compromiso.

¿Cómo ha sido el crecimiento de la organización?

La asociación crece pausadamente, en función de los recursos de los que dispone para poder realizar proyectos. Pero, en general, podemos decir que ha crecido año a año en todos los parámetros: socios, usuarios y empleados. 

¿Alguna cifra para entender la magnitud del proyecto? 

Sí, tenemos dos muy interesantes: 530.000 personas utilizaron nuestros vehículos para desplazarse en el año 2023. En total contamos con una flota compuesta por 93 vehículos de los que un 26% es Made in Integralia. Parece mentira la evolución cuando los primeros diseños fueron 100% Bidaideak. En ese momento no había nada adaptado circulando y pocos carroceros sabían algo de accesibilidad. Los primeros ingenieros fueron nuestros propios usuarios.

¿Cuál es la parte más complicada de gestionar en esta magnitud? 

Sin lugar a dudas, casar la demanda creciente de demandas de servicios con la capacidad real de la entidad.

Los conductores de los vehículos son una pieza destacada en el engranaje de vuestra cadena porque son los que tienen que recoger a las personas en sus domicilios para hacer los traslados, ¿qué distingue a un buen conductor? Nosotros nos dedicamos casi en exclusiva a transportar a personas con algún grado de dependencia, por lo que nuestro plus diferencial es la de ser parte de una cadena de atención. La cordialidad y capacidad de empatizar con las personas y sus familiares es determinante

Consideras a Integralia uno de vuestros proveedores de confianza, ¿qué valoras de la compañía? 

Su seriedad, el buen trato personal, su habilidad de escucha y su capacidad para redefinir proyectos en función de las necesidades del cliente.

¿Cómo ves el futuro del sector? 

La demanda de servicios para personas de movilidad dependiente es creciente, así como las instituciones y centros que atienden. Podemos confirmar que se trata de un nicho de actividad consolidado y en expansión. 

 

UN VIAJE EN MINIBÚS CON TXEMA ALONSO

¿Qué parte de la compañía es la que más contacta contigo? 

Somos una asociación muy horizontal de trabajadores y personas usuarias y el contacto es permanente con ambos.

Necesitarás en muchas ocasiones una buena dosis de calma y tranquilidad en tu día a día. ¿Cómo se adquiere la paciencia? 

Los años, sin duda, te dan un cierto poso a la hora de tramitar la saturación y el stress que conlleva la organización de un servicio a la demanda como el nuestro. Pero muchas veces hay que respirar profundo y tomar aire fuera de la oficina…

¿Te han servido los errores?

Me han servido y me sirven; en muchos campos de la vida, son la única guía que tienes. No volver a liarla es un objetivo funcional en cualquier cargo de dirección.

¿Qué es el lujo en el transporte de pasajeros? 

Sin duda, su satisfacción. A veces tienes que ver con qué medios dispones, pero normalmente lo es con la atención con la que dispensas el servicio.

¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Cuáles son tus aficiones? 

Presido el club de deporte paralímpico de la asociación y no hay fin de semana que no le dedique horas al mismo. Fuera de eso, leer es lo que más me apasiona.

¿Cuál es tu herramienta de trabajo preferida? 

Preferida o no es el ordenador. De mesa o portátil me paso horas ante él.

¿Tienes alguna habilidad sorprendente?

Tal vez tener buenas dosis de enmienda cuando meto la pata en algo.

¿Una frase que te guste y que te guíe en la vida? 

Haz el bien y no mires a quién.

¿Nos recomiendas una receta? 

La del bacalao al ajoarriero con muchas cucharas para compartir.

¿Con qué bebida la acompañarías? 

Un tinto riojano.

¿Tu aparato tecnológico preferido?

El móvil ya lo tengo integrado casi en el cuerpo.

¿Qué te gustaría inventar? 

Una píldora para la cordura humana.

¿Nos recomiendas una serie? 

Black Mirror

¿Dónde te gusta sentarte en un minibús? Cuando era chaval, buscaba la última bancada, donde los gamberretes. Ahora cerca del conductor siempre.

¿Qué película pondrías en el viaje?

La vida es bella de Roberto Benigni.

¿Y qué comerías mientras dura el trayecto? 

El bocata de tortilla de patatas de mi madre. Sin duda, la mejor entre las mejores.

¿Qué canción te acompaña? 

‘On the tourning away’, un clásico de Pink Floyd.

¿Qué haces durante el trayecto? 

Siempre que puedo, leer.

¿Algún destino pendiente? 

Muchos, pero no me gustaría dejar de visitar el Rajastán alguna vez en la vida.

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