Mantenimiento de la carrocería del minibús: minutos para evitar disgustos 

El cuidado de la carrocería de los vehículos contribuye a realizar los servicios con mayor tranquilidad

La carrocería es el caparazón de cualquier minibús, un elemento imprescindible para proteger a los pasajeros en sus trayectos porque les resguarda de la temperatura exterior, les ayuda a descender del vehículo con sus elevadores o abriendo sus puertas, además de contribuir con gran protagonismo a crear el confort en el interior del vehículo. Y, cual caparazón, la carrocería debe ser un elemento resistente. A menudo, los responsables de los vehículos presuponen que se trata de un elemento eterno, de ahí que descuiden revisarlo con cierta periodicidad. 

La escena se repite con frecuencia: un cliente se pone en contacto con Integralia porque ocurre algo inesperado. El aire acondicionado no funciona, el elevador falla o la puerta ha dejado de realizar su función como debería. ¿Hubiese sido posible evitar el disgusto o la incomodidad? Por supuesto que se podría haber prevenido a tiempo estas circunstancias con un mantenimiento sencillo. En este caso, no hace falta ponerse en manos de un  servicio técnico, cualquiera puede llevar a cabo este tipo de revisión de un vehículo de Integralia, gracias a la guía del IBBC (Integralia Bus Board Control) 

Revisión de la carrocería

La gran olvidada en las revisiones de mantenimiento siempre es la carrocería, dado que lo más habitual es ceder el protagonismo a la cadena cinemática al soportar todo el peso del vehículo. El sentido común apuesta porque la cadena cinemática del vehículo es vital para que se mueva, si bien es cierto, hay un punto que en ocasiones se olvida, y es que el resto de elementos que componen los minibuses son necesarios para proveer de un correcto servicio a los pasajeros.

Los tres elementos imprescindibles a los que prestar atención dentro de la carrocería de un minibus son los sistemas más complejos: las puertas de servicio, el elevador (si se trata de un vehículo adaptado) y el sistema de climatización, que se subdivide en la calefacción y el equipo de aire acondicionado.

Los minibuses de Integralia tienen ya  integrado dentro del IBBC los manuales en los que muestran cómo realizar estos mantenimientos sencillos, que se deben repetir con una frecuencia semestral o, si se prefiere, cuando el vehículo ha recorrido 50.000 kilómetros. Además, si cualquiera de los responsables del minibús encuentra algún punto en el que surgen dudas, el servicio de atención al cliente de Integralia está siempre disponible para solventarlas. El mantenimiento de la carrocería no requiere una preparación técnica y lo más importante: dedicándole tan solo unos minutos es posible evitar más adelante sorpresas desagradables, que pueden durar semanas. Las carrocerías de un minibús no son eternas, pero si se les dedica un poco de atención y cuidado se consigue contribuir a darles la vejez más saludable posible. Fácil, ¿no?

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